
Testimonio de adopción Briag y Doris
12 de junio de 2025
La madre no lo abandona
24 de julio de 2025Este contenido forma parte del libro “El río de la Adopción”
Te presentamos una pequeña parte del libro. Consíguelo para disfrutarlo completo
Una de las historias que más me ha impactado sobre la adopción, que por cierto fue verídica, ocurrió en la tierra de Egipto, y la encontramos en la Biblia, en el capítulo dos del libro de Éxodo.
Un matrimonio de la tribu de Leví, se encuentra en una de las encrucijadas más grandes de su vida. Su pequeño hijo, con menos de tres meses de edad, tiene una sentencia de muerte y ellos solo tienen una sola opción para que el niño viva. Si retienen al niño con ellos, seguramente morirá. Si separan a ese hijito de sus vidas, el pequeño tiene posibilidades de sobrevivir.
Si tú estuvieras en esa situación, donde solo hay una sola acción de tu parte que produciría que tu bebé sobreviva, cualquier situación, aun aquella que te lleve al punto de no verlo nunca más. ¿Lo harías?
Eso fue lo que tuvieron que vivir Amram y Jocabed, cuando escucharon el edicto de muerte sentenciado por el Faraón: “Que todo hijo varón que nazca, sea echado al río Nilo para que muera” (Éxodo 2:22)
El relato pondrá énfasis en la madre del niño, aunque seguramente trabajó en todo junto a su esposo. Pero es ella la figura principal, quien actuará y creará una situación para que el bebé no muera, pues sabía que solo por mano milagrosa el niño ya había sobrevivido al parto, siendo las parteras quienes le salvaron la vida (Éx 1:15-21). Y Jocabed tenía la plena certeza que quien le salvó la vida una vez, lo volvería a hacer una vez más.
El relato continúa diciendo que “vio al niño hermoso”, pero esa palabra no tiene nada que ver con la belleza física, toda madre ve a sus hijos hermosos, ¿Por qué la Biblia le daría énfasis a eso? Este relato en el idioma hebreo usa la palabra “Tolo” que significa “Bueno” y esta palabra siempre que aparece en las Escrituras, está relacionada con la voluntad de Dios, pues siempre la voluntad de Dios es buena para quien la ejecuta. Jocabed se dio cuenta de que el niño había nacido con el propósito de cumplir la voluntad de Dios, y si mantenía esa criatura con ella, el niño moriría, y esa voluntad sería frustrada.
Por eso, en el río donde toda madre veía la muerte de sus hijos, ella vio que su hijo podía sobrevivir. En el mismo lugar donde todos los recién nacidos morían, su hijo no solo iba a sobrevivir, sino que cumpliría el propósito por el cual nació.
Con todo el dolor del alma, para Jocabed esas aguas se transformaron en el Río de la Adopción. Las corrientes llevarían a su pequeño con sus nuevos padres para ser insertado en una nueva familia, y al adoptarlo, salvarían su vida y quitarían la sentencia de muerte que había sobre él.
La fe de estos padres era puesta a prueba. Solo la adopción, podía salvar la vida de ese bebé.
La voluntad de Dios fue que el niño sea adoptado. Porque a través de esa adopción, el perfecto plan que Él tenía con esa criatura se llevaría a cabo. Salvar a una nación de la esclavitud y la opresión. La salvación del pueblo de Israel, llegó por medio de las corrientes de un río llamado “adopción”.
Este libro contiene cuarenta relatos sobre la adopción en las Sagradas escrituras.
El número cuarenta significa un nuevo comienzo, transitar por un sendero de cuarenta días, es entrar en un fuerte proceso de cambio, una transición que transformará la forma de pensar, la forma de sentir y la forma de actuar.
El propósito de este manual, es que tu visión sobre la adopción sea transformada, y esta revolución te lleve a verla con la perspectiva del cielo.
Espero que la revelación que hay en Las Escrituras, y la experiencia de alegría y satisfacción plena que me tocó vivir junto a mi amada esposa Anna al adoptar a nuestros dos amadísimos hijos, pueda contagiar a miles y miles de corazones en todo el mundo.
Los animo a que se acerquen a las orillas del RÍO DE LA ADOPCIÓN, porque con seguridad hallarán una arquilla con un niño dentro, que espera que le salven la vida y lo lleven a cumplir su gran propósito en esta tierra.
Bienvenidos al Río de la Adopción.
Marcelo Figueroa Pegazzano.




