
Introducción del libro El Río de la Adopción
23 de julio de 2025
Lanzamiento Libro “El río de la Adopción”
24 de julio de 2025Este contenido forma parte del libro “El río de la Adopción”
Te presentamos una pequeña parte del libro. Consíguelo para disfrutarlo completo
Pero no pudiendo ocultarle más tiempo, tomó una arquilla de juncos y la calafateó con asfalto y brea, y colocó en
ella al niño y lo puso en un carrizal a la orilla del río.
Éxodo 2:3
Si uno hiciera un juicio rápido al leer la historia que inicia Éxodo capítulo dos, diría: “Jocabed abandonó a su bebé en el río Nilo, ¡qué mujer desalmada!”
Esa es una de las frases que más he escuchado cuando se habla de adopción: “Cómo una madre puede abandonar a sus hijos”. Esas palabras cargadas de juicio, que impulsan las mentes a rechazar a tales mujeres, no solamente hacen daño a quienes las confiesan y quienes las reciben, sino que, en el noventa y nueve por ciento de los casos, son mentiras.
En las películas mayormente vemos cómo padres dejan a los hijos en la puerta de algún lugar, pues no pueden tenerlos por cualquier situación que estén viviendo. Ellos saben que, si la criatura sigue con ellos, la pasará mal. Por eso confiaban en que la familia que lo recibe hará algo mucho mejor para el pequeño. Ya sea que lo adopten o lo lleven a
un lugar donde puedan hacerse cargo de él.
La Real Academia Española nos enseña sobre la palabra abandonar: “Dejar solo algo o a alguien, alejándose de ello o dejando de cuidarlo.”
La gran mayoría de los niños dados en adopción no son abandonados por sus padres, el procedimiento es otro. Una cosa es abandonar un niño, y otra es “Ceder los derechos de maternidad o paternidad a otras personas que continuarían cumpliendo con la labor de padre o madre de ese niño”.
Jocabed, la madre del niño, ya no podía tener a su hijo con ella, y con la total guía de Dios, diagramó un plan para que su hijo pudiera estar en un nuevo hogar, con nuevos padres que le ayuden a dirigirse hacia el destino y propósito por el cual nació.
Ella no lo abandonó; lo entregó en manos de padres que le amarían de la misma manera. La Biblia dice en Juan 3:16 “De tal manera el Padre amó al hijo, que lo dio”. Jocabed lo amó tanto, que tuvo que darlo a otra familia, pues ella no podía tenerlo, pues el niño con ella iba a morir.
Cada vez que un niño ingresa a una casa de adopción en cualquier parte del mundo, en la gran mayoría de las veces, son madres o padres que entregan sus derechos a nuevos padres que podrán criar, cuidar y guiar muchísimo mejor y con más herramientas al niño.
Recuerda que no es lo mismo decir: “Lo abandonó”, que decir, “Cedió sus derechos de maternidad o paternidad para que otros lo hicieran mejor”.
Y esto es un impacto también en el corazón del niño. Ellos deben saber que no fueron abandonados. Que por amor a ellos los cedieron una nueva familia para que viveran mejor.
Tal vez tú fuiste adoptado por nuevos padres y siempre sentiste que te abandonaron. Estoy seguro de que no fue así; fuiste tan amado que te dieron a padres que te conducirían al propósito por el cual el Dios verdadero te trajo al mundo.
De algo estoy seguro: Dios planea tu nacimiento y luego, tu adopción. Tu adopción fue un plan de Dios. Si eres un padre o madre que diste a tu hijo en adopción, no te culpes; otras personas le siguieron dando a tu hijito el amor que tú no pudiste darle. Ellos le entregan tu amor, a través del amor que cada día le dan. Tú los abrazas a través de los brazos de ellos. Tus hijos están bien.
Nunca olvidaré la carta que estaba en el expediente de adopción de nuestro hijo. Estaba escrita en un trozo de hoja arrancada de algún lugar, cortada a las apuradas y escrita a mano. Decía lo siguiente:
“Les entrego a mi hijo porque conmigo no va a pasar bien, prefiero que sea dado en adopción para que pueda estar mejor y vivir bien”
Ella, en esa pequeña carta, cedió los derechos de maternidad para que nosotros seamos sus padres.
Solo en este primer día tendremos tres modelos de oración.
Oración 1: Si eres un hijo adoptado.
Padre del cielo, gracias porque nunca salí de Tu plan; porque tuviste una opción más para conmigo. Hoy bendigo a quien tú usaste para traerme a este mundo; soy feliz por saber que no fui abandonado, sino amado. Hoy perdono a mis progenitores, pues entendiendo que no me han abandonado, me hubiera gustado estar con ellos. Pero comprendo Tu propósito, y te doy gracias por los padres que preparaste para mí, me siento privilegiado por tenerte, Dios, por guiar mi camino. Hubo personas que no pudieron estar conmigo, pero Tú siempre estuviste a mi lado para que hoy, por tu preciosa voluntad, pudiera tener una hermosa familia.
Amén.
Oración 2: Una madre que ha dado a sus hijos en adopción.
Señor, gracias por enseñarme a que no abandone a mi hijo. Que los derechos de maternidad o paternidad, los he cedido a otros que harían un mejor trabajo para el bien de mi hijo. Hoy sé que tú no me culpas y condenas, sino que me bendices por haber sido tan valiente para dar en adopción a mi hijo. Recibo tú paz en mí.
Amén.
Oración 3: Personas que se involucrarán en la adopción.
Padre, hoy te pido, que toques mi corazón para no ser ciego en esta situación. Si quieres usarme para adquirir los derechos de paternidad de un hijo y para seguir con ese legado de amor, para transformarme en su nuevo padre, te pido que trabajes en mí; no quiero cerrarme a la adopción. Pero también te pido que en tú iglesia y fuera de ella, prepares el corazón de muchas personas que recibirán los derechos paternos de miles de niños. Gracias Jesús.
Amén.
Consejo:
Si has adoptado, enséñales a tus hijos que no fueron abandonados. Que ellos los amaron tanto que cedieron sus derechos de padres para que estuvieran mejor. Que no lo hicieron para sacárselos de encima, sino para que pudieran vivir una vida más digna y feliz.
Escribe lo que Dios te ha hablado este día:
_____________________________




